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Visto que no valía con limpiar me hice con una lijadora pequeña y manos a la obra.

En cuanto a materiales, cera en lata, lana de acero 00000 y pintura en espray.

Como siempre las prisas no son buenas consejeras, y en mi afán de terminar antes de que empiece a llover me compré la pintura a ojo demasiado clara. Además la boquilla era una castaña. Si lo sé me encargo un Montana online.

Primero usé la lana para volver a limpiar el mueble, y la verdad es que se notó. Luego lijé bien toda la encimera.

Y por último, aunque los surcos eran grandes, pinté directamente. El resultado no ha sido malo. Lo único el color, pero no hay mal que por bien no venga. Así no tengo que pintar el banco y queda más luminoso.

La primera parte del trabajo ha consistido en limpiarlo. Había que saber exactamente a qué nos enfrentábamos.

Los resultados no han sido muy alentadores. No sólo no es posible quitar fácilmente las manchas de esmalte de uñas. Existen un par de pequeñas quemaduras de planchas del pelo, e incluso cercos de algún tipo de disolvente o producto corrosivo para la pintura, así que buena gana de buscar algo que quite el esmalte sin dañar el mueble.

El lado positivo es que todo esto es sobre la encimera, y aunque el resto del mueble tiene sus desperfectos, el plan es reparar sólo la encimera y proteger el resto del mueble conservando su aspecto degradado.

Cuando vea cómo queda la encimera podré valorar mejor, pero no creo que cambie de opinión, al menos de momento.