La primera parte del trabajo ha consistido en limpiarlo. Había que saber exactamente a qué nos enfrentábamos.

Los resultados no han sido muy alentadores. No sólo no es posible quitar fácilmente las manchas de esmalte de uñas. Existen un par de pequeñas quemaduras de planchas del pelo, e incluso cercos de algún tipo de disolvente o producto corrosivo para la pintura, así que buena gana de buscar algo que quite el esmalte sin dañar el mueble.

El lado positivo es que todo esto es sobre la encimera, y aunque el resto del mueble tiene sus desperfectos, el plan es reparar sólo la encimera y proteger el resto del mueble conservando su aspecto degradado.

Cuando vea cómo queda la encimera podré valorar mejor, pero no creo que cambie de opinión, al menos de momento.

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