
Cómo el exceso de lo inmediato impulsó el movimiento Slow Web
La edad dorada de internet
¿Recuerdas cuando Internet era un lugar de descubrimiento y conexión real?
Hubo un tiempo en el que Internet era un espacio lleno de posibilidades: literatura, diálogo, debate y cultura que no solo se consumían, sino que se disfrutaban y compartían. Era una época donde los usuarios podían hacerse oír si tenían algo importante que decir, y donde las oportunidades creativas parecían infinitas.
Este artículo explora una era dorada donde la colaboración social y la democratización del conocimiento florecieron. Desde genealogistas apasionados hasta comunidades de maquetistas e historiadores, cada nicho encontraba su lugar en el vasto universo digital. Con las limitaciones tecnológicas del momento, la estética y la comunidad se convirtieron en pilares fundamentales para atraer a los usuarios.
Nunca hubo espacio para un movimiento de repulsa, o de conservadurismo, como el que se pudo dar con otros cambios tecnológicos. Recuerdo por ejemplo la llegada de los libros electrónicos. Era fácil escuchar el típico comentario de resistencia. Todavía hoy se escucha algún "Donde esté un libro de papel...", "Nada que ver, yo nunca leeré en un libro electrónico". Por supuesto debe haber opiniones para todos los gustos, pero seamos honestos, muchos de esos comentarios están cargados de prejuicios, de una añoranza rancia de cualquier tiempo pasado fue mejor. Aquel que de verdad disfruta leyendo, el que llevaba un trozo de periódico en un bolsillo por si tiene un rato para echarle un ojo, como hacía mi abuela de niña, leerá en papel, en tinta electrónica, en grafiti y en lo que le pongan por delante.
Pero volvamos al tema principal. La llegada de internet fue algo diferente. Algo más pausada, ¿quizás debido a una alta barrera de entrada? Por un lado por el coste del equipo, o el coste y disponibilidad de la línea. Por otro el esfuerzo que requería comprender algo tan diferente a lo conocido.
Pero internet había llegado para quedarse, y poco a poco, o bien en casa o bien en el trabajo, todo hijo de vecino acabaría aprendiendo a manejarse con mayor o menor dificultad. Y es aquí donde se abría un mundo de posibilidades, porque todos y todo tenía su espacio.
De repente descubrías a un señor de 50 años entusiasmado completando el árbol genealógico de su familia, o una exuberante comunidad de maquetistas, o historiadores especializados en la artillería de costa, o el punto de cruz, o vaya usted a saber qué. Todos creíamos que había llegado la socialización del conocimiento, la colaboración social llevada al extremo. Y que había llegado para quedarse.
Era curioso además, que dada la limitación de los medios en cuanto al contenido multimedia, una vez encontrado el contenido, lo que atraía al usuario a un sitio no era sólo la comunidad, sino en muchos casos la estética.
La edad media
Muchas de estas comunidades se sustentaban con el esfuerzo de un pequeño número de personas, que podías contar con los dedos de una mano, si es que acaso había más de un "webmaster" como solía llamarse a estos individuos. La mayoría de ellos dedicaban ingentes cantidades de su tiempo al mantenimiento. Desde aprender todas esas cambiantes tecnologías web para mantener su sitio, generar sus propios contenidos, o incluso moderar sus comunidades.
Y por lo general les salía rentable, aunque no fuera económicamente. La cantidad de colaboraciones y nuevo material que recibían a través de las comunidades que se generaban daban para compensar el esfuerzo.
Pero como cualquier pequeña comunidad en el mundo exterior donde todo se apoya en el esfuerzo de unos pocos, la vida siempre tiene algo que poner en el camino. Y poco a poco, uno a uno, todos esos sitios acababan desapareciendo y siendo reinventados por otros. Y estos ciclos, poco a poco, medran en la fé de los usuarios, que se ven obligados a buscar una nueva comunidad, y si es que la encuentran, aprender sus formas, sus reglas y volver a empezar, tratando de renovar su fé en la perpetuidad de las nuevas herramientas, sabiendo que no será así.
Renacimiento
Como también ha ocurrido con los proyectos de código abierto, las cosas poco a poco han ido pivotando hacia modelos híbridos de financiación y pago por servicio. En estos modelos, son las grandes compañías las únicas capaces de monetizar y mantener un esfuerzo relativamente estable. Aprovechando las innovaciones y lecciones aprendidas en todos estos microproyectos que son los blogs personales, los proyectos de código abierto, los foros, etc.
Es aquí donde nacen plataformas como blogger, medium y similares.
La vida es más fácil, casi sin esfuerzo puedes mantener la web, RSS, atraer gente a tu comunidad. Cualquiera puede ahora crear su propio blog, de manera gratuita, sin preocuparse de aprender a manejar tediosos frameworks llenos de actualizaciones trampa y breaking changes.
La saturación y los monopolios
Pero como en todos ámbitos de la vida, nada es gratis. Obviamente todas estas plataformas son gratuitas porque han encontrado el modelo de negocio capaz de sustentarlas. La publicidad.
Pero pensémoslo más cuidadosamente. No se trata de la publicidad por la publicidad. El negocio real detrás de la publicidad son las ventas en sí. Y en un mercado desregulado como era internet las ventas pueden conseguirse con estrategias mucho más persuasivas que la publicidad tradicional. Controlando este tipo de plataformas, no necesito poner un anuncio cuando puedo integrar mi producto en el contenido, o incluso priorizar el contenido que me conviene de cara a vender mi producto.
Es aquí donde plataformas como Medium, Facebook, Instagram o más recientemente Tik Tok hacen su agosto.
Regulación
Y por último llega la administración a la fiesta. Tarde, como siempre, y movida por sus intereses particulares. No importa si están colocándote un producto en un vídeo de youtube. Me importa porque las empresas beneficiadas pertenecen a otra potencia. No importa si hablan de política sin seguir las reglas, hasta que afecta a las elecciones de mi país.
Es aquí donde aparecen las multas millonarias a estas plataformas de contenido. Pero también donde aparecen multitud de iniciativas que, tratando de poner puertas al campo, establecen requisitos adicionales que dificultan a los pocos idealistas que todavía trataban de mantener sus sitios de forma autónoma y lejos de la influencia de estos agregadores y proveedores de servicios.
En cualquier caso, estos ya están condenados. Los buscadores les ignoran, las plataformas de publicidad les dejan fuera de sus servicios por supuestas violaciones de sus políticas totalmente arbitrarias, como la falta de contenido, o la calidad del mismo.
Mi propuesta
Tratar de buscar un modelo que permita volver al espíritu del software libre, mientras se mantienen los beneficios de las implementaciones y arquitecturas robustas y profesionales. Algo que permita definir plataformas de contenido distribuidas, con las que no podrían competir las grandes empresas ni manipular facilmente los gobiernos y lobbies. Pero algo basado en estandares abiertos, que permita a la comunidad de software libre crecer en ellos.
Esto está lejos de ocurrir.
Pero mientras llega el día, nos quedan herramientas que han sabido mantenerse en su sitio, encontrando la forma de proponer su contenido mientras todavía permiten a los usuarios obtener quota de beneficio personal por el uso.
Este es en mi opinión el caso de Pocket. Una herramienta de la Fundación Mozilla, que puedes usar para marcar cualquier sitio de internet, de cualquier proveedor para leerlo posteriormente, y compartirlo con otros usuarios. Puedes descubrir otros contenidos, de cualquier sitio web. Y además está integrado con plataformas de libros electrónicos como Kobo, de forma que podrás leer el contenido offline también, en un formato diferente.
Si tienes tu propio sitio, puedes añadir a tus artículos el pocket button. Y una vez hecho, tendrás a un click en tu navegador la posibilidad de guardar para más tarde y compartir tu artículos como este con tu familia y amigos.
Mirando más a futuro, si te interesa la idea de la plataforma social abierta, escríbeme en redes. Prometo volver con más información.
En mi próximo artículo explicaré cómo crear un componente para añadir fácilmente el pocket button en tus artículos en un sitio implementado con Gatsby.
¡Ah!, y si os ha gustado el artículo, no dudéis en guardarlo en pocket. ;)
Nos vemos pronto